
Unos 20 mil vecinos del Delta del Paraná están siendo afectados por los reclamos en el transporte fluvial. Estuvieron cinco días varados sin servicio. Crece el malestar por la falta de respuestas y se agranda el pedido para que se rediscuta el sistema. Las promesas oficiales.
Los vecinos del Delta del Paraná desde hace años reclaman que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires encare un proceso de reestructuración del sistema de transporte fluvial, que amerita una discusión profunda de todos los actores, tripulantes, marineros, patrones, empresarios, sindicatos, isleños, diferentes áreas de Gobierno y representantes del Poder Ejecutivo.
Por estas horas, los vecinos del Delta se encuentran en estado de “emergencia”, luego de un paro protagonizado por los conductores de las lanchas de transporte de pasajeros que duró cinco días y paralizó por completo el funcionamiento de las Islas.
“La medida de fuerza duró jueves, viernes, sábado, domingo y lunes, durante esos días no pudimos enviar a los chicos al colegio, salir a hacer compras o ir a trabajar, nos quedamos aislados como pasa siempre”, relató una de las referentes del colectivo Unidad Isleña en diálogo con Diputados Bonaerenses.
En efecto, en cada paro la normalidad de los vecinos del Delta se ve completamente trastocada. Sin embargo, las medidas de fuerza son apenas una circunstancia a partir de la cual los isleños exigen que se emprenda un proceso de reestructuración del sistema de transporte fluvial de pasajeros.
Los reclamos de los isleños son variados, de larga data y apuntan a la restructuración del sistema que conllevaría abordar un conjunto de variables que van desde el reajuste de los subsidios, a la renovación de las flotas de lanchas y la implementación plena de la tarjeta SUBE, entre otros ítems que no encuentran resolución.
Los 20 mil vecinos del Delta del Paraná demandan respuestas urgentes al conjunto de reclamos pero aseguran que “falta decisión política”. “Queremos soluciones. El Estado tiene que poner la decisión política y la plata. Venga de Provincia o de Nación. No nos importa quien se lleve el rédito político. Queremos soluciones verdaderas”, sostuvieron.
Los isleños consideraron que “ni Nación, Ni Provincia, ni los municipios se han mostrado ni mínimamente preocupados por ésta situación de abandono y los gremios, bueno, mejor ni hablar de la poca empatía hacia la comunidad que les da trabajo”.
Con este mar de fondo, los vecinos del Delta del Paraná preparan un conjunto de acciones que incluyen asambleas y manifestaciones para visibilizar la crisis que atraviesa el sistema fluvial de transporte de pasajeros y “despertar” a las autoridades nacionales, provinciales y municipales.
“Sin transporte y sin energía eléctrica, próximamente habrá nuevamente movilizaciones. Justamente hace 4 años se cortó el río Tigre y se bloquearon los muelles y las boleterías en pedido de subsidios al pasajero y de un servicio digno”, recordaron los isleños.
A este explosivo cuadro, se suma la falta de gasoil que también llegó al Delta del Paraná. “No se consigue gasoil para las lanchas, se dan cupos por cliente, encima cerró otra estación de servicio que daba al Tigre y casi ya no quedan opciones”, detallaron a este medio desde Unidad Isleña.
Actualmente los vecinos del Delta del Paraná afrontan un boleto mínimo de $35, en la primera sección que comprende a Tigre, y otros dos por trayectos más extensos que se ubican en un valor de $42 y $50. “Los valores son irrisorios, todo el sistema funciona mal”, remarcan desde el sector empresario.
Emergencia fluvial: viejo reclamo y nueva promesa
Como se dijo, el reclamo de los vecinos del Delta por una reestructuración del sistema fluvial de transporte de pasajeros es histórico. Durante el gobierno de María Eugenia Vidal, a mediados de 2018, el tema llegó a la Legislatura bonaerense y se discutió un proyecto para declarar la emergencia fluvial.
La iniciativa era impulsada por los massistas Rubén Eslaiman y el exdiputado e intendente de San Fernando, Juan Andreotti, y se llegó a discutir en comisiones con la participación de autoridades y de isleños que en aquel entonces se desplazaron varias veces hasta La Plata.
Por esos días, como relatan las crónicas de Diputados Bonaerenses, se discutieron varias modificaciones a la redacción original, pero finalmente la iniciativa cayó en saco roto y nunca prosperó por la vía parlamentaria. La emergencia del trasporte fluvial no prosperó.
Recientemente, el flamante ministro de Transporte bonaerense, el también massista Jorge D’Onofrio, desempolvó a principios de año esa vieja idea después de reunirse con empresas y gremios del sector a propósito del menú de problemas que afecta al transporte fluvial de pasajeros.
“La situación amerita para declarar la emergencia en transporte fluvial. En los cuatro años de Vidal hubo recortes en las compensaciones, los subsidios, congelamiento de tarifas y eso hizo que el servicio se deteriore gravemente. La idea es encontrar soluciones rápidamente”, prometió el ministro.
El titular de la cartera de Transporte admitió que “hoy las empresas trabajan prácticamente a pérdida, hace años no se renueva el parque de lanchas, a lo que se suma el estado de muchos canales que están parcialmente navegables y el sistema SUBE no llega a cada lancha”.
Pese a la postura del ministro, hay sectores que consideran que no es necesario avanzar en la declación de la emergencia del transporte fluvial, dado que los tiempos legislativos son lentos y se necesitaría de acuerdos con la oposición, en una Legislatura bonaerense donde el Frente de Todos no cuenta con mayoría en los recintos.
“No se necesita declarar la emergencia del transporte fluvial sino renovar las flotas y encarar un proceso de renovación de los muelles, entre otras cosas”, consigó a Diputados Bonaerenses una de las fuentes consultadas. Más allá de las diferencias de criterio hay acuerdo en que se debe abordar la grave crisis que atraviesa el sistema.
El ministro D’Onofrio exhibió un conocimiento cabal de los reclamos que mantienen los vecinos del Delta del Paraná, pese a esto todavía no hubo novedades sobre la declaración de emergencia del transporte fluvial de pasajeros o sobre medidas que impacten en el escenario. Los isleños son críticos de la reciente gestión del massista.
“Se genero el caldo de cultivo del hartazgo. Por medio de los múltiples grupos de chat isleños, se despertó el ánimo para autoconvocarnos y organizarnos para visibilizar a la opinión pública en general nuestra situación de abandono”, cerraron los isleños.



