
Rompen los cables de luz, teléfono y fibra óptica. Además, son portadoras de la bacteria que causa la leptospirosis. La información llegó al portal de periodismo ciudadano.
Durante la cuarentena y sin humanos a la vista, los animales ganaron las calles. Tal es así que pudieron verse muchos ejemplares por los centros urbanos en busca de comida.
Las ardillas empezaron a hacer de las suyas en Escobar y tienen a los vecinos muy preocupados. No solo por lo rápido que se reproducen, sino porque en ocasiones rompen cables del tendido eléctrico y de la fibra óptica.
Desde la empresa que brinda los servicios de internet y electricidad “Cooperativa Escobar Norte”, explicaron a Clarín que hay casos de vecinos a los que hasta les masticaron caños del agua.
"A la red eléctrica la vienen dañando hace un año; y con la red de fibra el problema es mucho peor ya que con un solo pelo de la fibra dañado ya se corta la conectividad ", dijo Raúl Lo Nigro, presidente de la Cooperativa.
Según datos publicados por el Ministerio de Medio Ambiente, se denunciaron otro tipo de daños como descortezamiento de árboles en plantaciones forestales y frutales; consumo de flores, frutos y semillas; rotura de plástico de sistemas de riego y de cableado (luz, teléfono, TV, vehículos, bombas de riego), rotura de techos en edificios y otros bienes materiales.
Patricia, una vecina le contó al mismo medio que le comieron todas las mandarinas y naranjos del patio. A otra le atacaron las higueras y una mujer tuvo que arreglar el auto después de que se comieran los cables del equipamiento eléctrico.
Otra preocupación de los vecinos es que estos animales son portadores de la bacteria que causa la leptospirosis, una enfermedad infecciosa que pueda dañar el hígado y el riñón si la persona no hace el tratamiento adecuado.
Se trata de las ardillas de vientre rojo (Callosciurus erythraeus), una especie introducida hace 50 años en Jáuregui, partido de Luján, provincia de Buenos Aires. Fueron traídas desde Bélgica y son originarias del sudeste asiático. Al principio, los 10 ejemplares que llegaron, estuvieron en cautiverio, pero algunas se escaparon o fueron liberadas y se reprodujeron rápidamente dando origen a una población silvestre de 100.000 ejemplares en menos de cinco años.




